¿Qué color elijo para mi oficina?

Ya sea que estés equipando una oficina o queriendo modificar tu home office, la elección de colores no solo va a determinar el carácter de tu ambiente, sino del humor de quién trabaje en él…

        La elección del color es uno de los aspectos más cruciales en el diseño del espacio de trabajo, ya que un color incorrecto puede generar sentimientos equivocados.

Quizás algunos lo logren recordar, pero a finales del siglo pasado muchos fueron comenzando a ser conscientes del poder de la llamada “Cromoterapia».

En aquellos tiempos cuando uno recurría la cadena líder de comidas rápidas, los colores del mobiliario eran muy distintos a los cálidos presentes hoy en día, en aquel entonces golpeaba en cada visitante el fuerte color rojo y el amarillo brillante a lo ancho y largo de todo el local. Los rumores decían que era para acelerar la urgencia entre los clientes y provocar que los mismos entren y salgan del negocio más rápido. Para aumentar la “rotación” en otras palabras.

¿Habrán sido ciertos esos rumores? Quizás nunca lo sabremos, pero lo que está claro es que los colores impactan en nuestra persona: nuestro humor, sentimientos y por ende: nuestro comportamiento.

Y todo esto se aplica al diseño de la oficina, ya sea que estés equipando una o estés trabajando desde tu casa, entender el color, te va a permitir tomar mejores decisiones de diseño que van a impactar en tu bienestar y rendimiento a lo largo del día.

        Los colores más cálidos pueden ser ideales si se desea exaltar el humor, llamar la atención, entre otros…

Parte 1: Los colores cálidos

Vamos a dividir todos los colores en 2 espectros: tonos cálidos y fríos. El mayor representante del primer grupo es el color rojo, conocido por evocar una sensación de energía en donde esté presente. Lo negativo, es que se puede llegar a asociar con el peligro. Por eso se recomienda usarlo cuando se quiere resaltar algún elemento o para salas en donde se realice una actividad física (gimnasios).

En segundo lugar, tenemos al color rosa, que se está cercano al rojo, absorbe cualidades similares, pero en menor intensidad y se tiende a asociar con la creatividad y el juego.

Luego, tenemos el color naranja, que evoca una sensación de energía. Lo mejor de este color es que al igual que el rojo, es ideal para resaltar algún aspecto de la oficina, pero la diferencia está en que este no evoca las sensaciones negativas que el otro puede llegar a generar.

Si te gusta mucho este color o forma parte de tu identidad empresarial, en lugar de colocarlo en toda la oficina, recomendamos mucho colocarlo en un detalle sutil, pero que igual se note presente en el espacio, como en las mamparas divisorias de los escritorios múltiples.

        El color del mobiliario puede ser un gran aliado, ya que suele ser protagonista en el espacio de la oficina/ home office.

Terminando con la gama de colores cálidos, el amarillo está asociado con la esperanza y deseos positivos. Cuando lo usamos en nuestro espacio de trabajo, podemos llegar a trascurrir nuestro día con sentimientos más armoniosos y productivos. Pero ojo, todo en su justa medida para no provocar una sobrecarga del mismo.

Parte 2: Los colores fríos

Llegó un momento clave en la nota… quizás estés pensando “genial, ahora llegaron los colores tristes”, pero vamos a ver que los colores fríos también pueden jugar a tu favor.

Comencemos por uno de los más queridos: el azul. Este en la mayoría de los casos evoca una sensación de tranquilidad interior y ¡hay una explicación científica para esto! Se ha comprobado que este color ha sido sumamente eficiente para calmar el ritmo cardíaco, además de generar emociones de confianza dentro de nuestro cerebro.

No es al azar que muchas empresas lo usen para sus colores corporativos, ya que es un color que calma y reduce el conflicto.

          La gestión del color puede ser complementada con la BIOFILIA; uno de los nuevos conceptos en el armado de espacios de trabajo.

El último color frío que vamos a tratar en este blog es el verde, que de “frío” no tiene nada, ya que es poco probable que una persona se sienta alejada y solitaria cuando es rodeada por el armonioso verde de las plantas.

Esto se debe principalmente a la biofilia, un aspecto que podés ver en más profundidad en este blog, es básicamente es usar nuestra mente primitiva para modificar ambientes y lograr alinearnos con nuestra naturaleza. En nuestro caso en específico, el verde evoca sensación de cuando estábamos sumidos en la naturaleza hace cientos de años; esto va en línea con nuestros genes y nos provoca sensación de armonía y de reducción de la ansiedad.

Qué mejor idea que en medio de la era de la luz artificial y las pantallas, poner un poco de verde en nuestro espacio de trabajo para hacer de un mar turbulento, uno mucho más agradable para navegar.

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